miércoles, 11 de mayo de 2022

¿Por qué no escribir un blog?

Hay tantos blogs en Internet que uno más no se iba a notar ¿no?
Dudo que algo de lo que yo pueda contar aquí tenga algún interés, pero ¿y si os hacen gracias las mismas gilipolleces que me las hacen a mí? igual podemos compartirlas. Este blog no tiene sentido, ni tendrá una temática específica, simplemente escribiré por no dejar de hacerlo, quizás por dejar espacio libre en mi memoria o simplemente porque me aburro. Mi vida no es especialmente interesante (depende con quién se me compare, porque el otro día vi un documental de la vida del cangrejo ermitaño del Canadá, y tampoco es que su vida sea un fiestón) así que el que busque un blog de aventuras y fotos de viajes a sitios de ensueño, igual debería de seguir buscando. Todo el mundo tiene una forma peculiar de ver el mundo y esta es la mía, solo eso, entre un pesimismo perpetuo y algo que no deja de ser cómico. Si alguien llega a leer este blog (cosa que dudo) espero arrancarle una sonrisa o incluso una carcajada, y que le quede claro que está leyendo a alguien que escribe esto un viernes por la noche (que cada uno saque conclusiones). Intentaré escribir cada semana, pero igual me aburro y esto es lo último que escribo, así que, gracias y enhorabuena por leer lo único que he escrito en el ciberespacio. También quiero decir que escribo muy mal o incluso peor, por lo que cabe la posibilidad de que en textos de 1200 palabras encontremos una sola coma (y muy posiblemente esté mal colocada) o que haya tantas comas y puntos que parezca que se está leyendo un telegrama. Recuerdo que me aconsejaron un libro con el que "todo el mundo" aprendía ortografía, yo aprendí, a que por lo visto, NO entro dentro del concepto "todo el mundo", no sé si sentirme triste o aliviado. Dicho esto, creo que ha llegado el momento de empezar a escribir estupideces y cosas que no interesan a nadie. 

sábado, 29 de junio de 2019

Los escarabajos duermen debajo

Hace poco pasé una noche en un hostel en el centro de Liverpool, cuando llegué el recepcionista me dijo que mi cama era la inferior de una litera, eso me alegró el día, no me gustan las camas altas, si fuese un francotirador sería la cama perfecta, pero como no era el caso, no vi mayor interés a pasar toda la noche dándole la espalda a un tío que no conozco, ¿y si es un colgado y me acuchilla la espalda con un cortaúñas mientras duermo?, eso no te mata, pero te deja la espalda hecha polvo. También me dijo que mi habitación estaba en la cuarta planta, hay que joderse, basta que tengas claustrofobia y no te quieras montar en los ascensores para que nunca te den una habitación más baja de la tercera planta. Cuando llegué a la habitación había un americano grande en mi cama, por lo visto, según decía, al llegar antes que yo podía elegir el sitio, el típico listillo que se cree sus propias teorías. Me hubiese encantado matarlo, pero deshacerse de un cuerpo grande en un cuarto piso en el centro de Liverpool y sin querer usar el ascensor es muy complicado, además, en la habitación también había tres chinos y un canadiense, ¿qué se hace con eso?, o se convierten en tus cómplices, o acabas con cinco cadáveres en el cuarto. ¿Os imagináis llegar a Liverpool a ver la ciudad, y el primer día convertirte en un asesino en serie? Al final, por no querer tener problemas (y porque el colega era enorme) dejé que se quedara a dormir abajo.

Los ochenta

Los 80 están de moda, ya hace tiempo de esto, no es nada nuevo, pero estamos llegando a unos niveles preocupantes. Primero vinieron los de los vinilos, y ese: “es que el sonido del vinilo es mejor que ningún otro”, vale, lo que queráis, yo soy más de mp3, pero cada uno con lo suyo, pero es que el otro día inauguraron un salón recreativo arcade al lado de mi casa, esto ya es una ida de olla total, tantos años de “avances” y gastando dinero para crear el famoso Fortnite, y ahora la peña acaba haciendo cola para jugar al Tetris en el recreativo del barrio, eso sí, pagando un euro la partida, hay que ser muy hijo de puta para ponerle ese precio, pero también hay que ser muy gilipollas para pagarlo, y de lo segundo hay más que de lo primero, y lo saben.

El globo

Hoy ha venido al bar donde trabajo una pareja con un niño gordito de unos 8 años, digo gordito porque no quiero ser mala persona, pero si llega a estar un poquito más “ancho” lo traen rodando. Tenía los mofletes como dos pomelos chinos, pero dos gordos y brillantes, nada de tamaños normales, los Hámsters guardan pipas en los carrillos, este niño guardaba dos menús completos Big Mac con bebida grande y un par de extras. Tenía la cara tan apretada, que le era imposible abrir los ojos del todo. Cuando los mofletes no te dejan ver el mundo, es buen momento para cambiar la dieta o ir buscando un bastón blanco. Si llega a venir vestido de Boy Scout, hubiese pensado que estaban rodando en el pueblo la película UP, en versión “humana”.

martes, 9 de abril de 2019

La abuela de Manuel

La abuela de mi amigo Manuel siempre tuvo una mala leche intrínseca, una vez me pilló a los trece años fumándome un cigarro y me lo apagó en la frente, le tuve que decir a mi madre que me había picado una avispa, si le llego a contar lo ocurrido me apaga el resto del paquete en la espalda. Era la autoproclamada abuela del barrio, le daba igual que ya tuvieras tu propia abuela, eso a ella se la soplaba, si te veía haciendo algo que no le gustaba te lo hacía saber en forma de dolor. Siempre vestía de negro y con un pañuelo en la cabeza, una vez me endiñó con el bastón en la espalda porque le susurré a mi colega que su abuela se parecía a Doña Rogelia, pero a lo siniestro. La hija de puta no veía muy bien, pero tenía el oído más desarrollado que un murciélago, de seguir viva seguro que era la primera persona en el mundo capaz de escuchar los whatsApp escritos.

lunes, 1 de abril de 2019

El señor oscuro

Hace tiempo vi un anuncio en internet donde se alquilaba una habitación en una buena zona y no muy cara de Sevilla, cuando fui a verla, me abrió la puerta un caballero vestido todo de negro con una camiseta de Black Sabbath y el pelo largo. En algún momento de “lucidez” también tuvo la originalidad de pintar todo el piso de negro. Mientras me iba mostrando las diferentes estancias, yo me las iba imaginando, no se veía un carajo, el señor oscuro fregaba poco o nada, eso sí que lo vi, también pude comprobar que no tocaba la escoba ni la fregona, y que cuando me daba la espalda se mimetizaba con el entorno y desaparecía.

domingo, 10 de marzo de 2019

Mi ordenador

Hoy he ido a la biblioteca a robar un poco de wifi, la idea no es muy original, pero si lo es ir sin el portátil, hay que ser bastante inútil para hacer algo así, pero es que mi ordenador pesa tan poco, que puedes no llevarlo y no darte cuenta. Se supone que esto pasa con los ordenadores super caros y buenos, pero también pasa con los super malos como el mío si empiezas a quitarles todas las piezas que te sobran. Que el cd no funciona, fuera, que la batería tampoco vale para nada, fuera, que solo suena por los auriculares, fuera los altavoces, así, hasta crear una pieza compacta con teclado, pantalla y una funda que pesa más que el ordenador, de ahí que a veces me paseé sólo con ella.

Es el único ordenador del mundo que si lo dejas caer desciende como una pluma y puedes cogerlo antes de que llegue al suelo. Es un ordenador de interior, no solo porque necesite estar conectado al cable siempre (que también), sino porque da vergüenza sacarlo en otro lado que no sea mi casa, cada vez que voy a la biblioteca siempre hay alguien que me señala o se aparta de mi lado cuando lo saco, quizás piensen que está enfermo y es algo contagioso a otros ordenadores.

Hace poco le salió una mancha en uno de los laterales de la pantalla, lo llevé a un técnico y cuando lo saqué de la funda me dijo que “esa cosa” no tenía arreglo, que era mejor que me comprase otro nuevo, este es otro ingeniero, si yo tuviese dinero de sobra no iría por ahí paseando un transformer, antes de irme le hizo una foto, supongo que ahora pondrá un anuncio en la puerta “Prohibido entrar con este tipo de cosas”.
Hace semanas un amigo me dijo que por qué no me iba al parque a escribir con el portátil, evidentemente no conoce mi portátil, no sé cómo explicarle que para eso necesito una alargadera de unos 6 kilómetros 700 metros mínimo, y esto sólo para quedarme cerca de la puerta del parque, rodeado de jeringuillas, pañales y mierdas de perros, si quiero adentrarme más, a la zona de arbolitos, ya nos vamos a una alargadera de 8klm.